¿Cómo funciona el régimen de visitas cuando uno de los padres está en prisión?

Una serie de sucesos pueden modificar drásticamente el rumbo de nuestra vida. Es probable que en algún momento nos veamos tras las rejas y que nos surjan dudas sobre algunos aspectos importantes. ¿Sabes cómo funciona el régimen de visitas cuando uno de los padres está en prisión? A continuación veremos los pormenores de este tema.

Derechos de visita en prisión

El primer aspecto que debemos tomar en cuenta es el derecho de los padres y de los hijos con respecto al régimen de visita. Pues bien, de acuerdo a la Constitución española, en su artículo 25.2, se establece claramente que el condenado a pena de prisión gozará de los derechos fundamentales, a menos que expresamente en el fallo condenatorio se halla limitado dicho derecho. Por lo tanto, si no existe una limitante legal a través de una sentencia que suspenda o límite el derecho de visita, la persona presa podrá beneficiarse de la provisión expuesta en el código civil, artículo 92.

Ahora bien, con respecto a los hijos, el artículo 160. 1 del código civil dispone el derecho de los hijos a relacionarse con sus progenitores. De hecho, este artículo especifica que esto es posible aunque la persona implicada no ejerza la patria potestad del menor en cuestión. Por supuesto, en este caso también es aplicable lo que mencionamos anteriormente con respecto a que el derecho de vistas se elimina si existe una sentencia judicial al respecto.

Cómo funciona específicamente el régimen de visitas cuando uno de los padres está en prisión.

Antes de entrar en detalle es necesario aclarar que los tribunales siempre privilegian el interés del menor sobre los intereses de los progenitores. Por lo tanto, las visitas en estas circunstancias podrán efectuarse en cuanto no exista una recomendación en el sentido contrario expresamente dictada por un tribunal.

Una vez aclarado este punto, la administración del centro penitenciario tiene la obligación de facilitar el traslado del menor para que se efectúe dicha visita. En vista que no puede viajar solo, el menor deberá ir acompañado de un familiar que haya sido designado previamente por la administración o, en su defecto, por un profesional, quién se encargará que la visita sea lo menos traumática posible para el menor.

Es interesante notar que los progenitores en prisión no tienen únicamente el derecho de visitas, sino que además la administración del centro penitenciario tiene la obligación de proporcionar los medios necesarios para que se efectúe. Sin embargo, este derecho puede ser suspendido si la autoridad judicial lo considera pertinente, de acuerdo al código civil, en su artículo 94. En este caso, los causales principales se relacionan con el incumplimiento reiterado o grave de las restricciones judiciales impuestas.

Razones por las que se podrían suspender las visitas.

Es interesante que sea el código civil el que determine las razones que pueden motivar la suspensión del derecho de visitas. En cualquier caso, cuando la condena se debió a acciones relacionadas con violencia de género o violencia doméstica, automáticamente la persona condenada pierde el derecho de visita. Por otro lado, si el juez determina que mantener el régimen de visitas atentaría en contra de los intereses del menor, también se suspenderá dicho derecho. Adicionalmente, es probable que las circunstancias del centro penitenciario hagan imposible mantener el derecho de visitas, por lo que es más recomendable proceder a su suspensión. Este podría ser el caso si la prisión se encuentra demasiado lejos del hogar del menor o si el centro penitenciario no cuenta con las instalaciones necesarias para garantizar que las visitas se desarrollen con normalidad, sin que esto represente un peligro para el menor.

Redacción

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