Peritos de la CIAIM consideran «creíble» el testimonio de Samuel Kwesi y encuentran «inconsistencias» en la declaración del capitán del Pitanxo

El informe pericial presentado por la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (CIAIM) en relación al naufragio del ‘Villa de Pitanxo’ ha generado un gran revuelo. El documento cuestiona la versión del capitán Juan Padín y su sobrino Eduardo Rial, los únicos supervivientes de la tragedia, y respalda la versión del marinero Samuel Kwesi.

El informe destaca las contradicciones e incongruencias en el relato del capitán y su sobrino, lo que pone en evidencia la falta de verosimilitud de su versión. Por el contrario, la versión de Kwesi se ha mantenido firme e inalterable en todas las ocasiones en las que ha tenido que prestar declaración, y es congruente con otros indicios y pruebas.

El informe detalla cómo se habrían desarrollado los hechos y pone especial interés en el momento en que se produjo la parada del motor del buque. Mientras Padín defendía que la parada se produjo cuando estaban esperando a que los cables de arrastre de las redes llegasen a la marca de 500 metros, Kwesi declaró que el buque estaba embarrado y comenzó a escorarse, lo que provocó la parada del motor. Las imágenes grabadas al bajar al pecio confirman la versión de Kwesi.

El informe concluye que la escora del buque, que era excesiva y superaba la inclinación máxima en la que el motor funcionaría correctamente, sería la causa más probable de la parada del motor. Sin embargo, señala que la simple parada del motor no es suficiente para que un buque se hunda en cuestión de minutos, a menos que haya errores humanos y dispositivos de cierre abiertos.

En este sentido, el informe destaca que la tolva de descarga de desperdicios estaba abierta, lo que contribuyó a la entrada de agua. Además, se menciona que había acumulación de agua en varias partes del buque y que es probable que algunas puertas estuviesen abiertas, favoreciendo la inundación progresiva de los espacios situados bajo la cubierta de francobordo.

Teniendo en cuenta los avisos automáticos de socorro enviados por el barco, el informe concluye que un «error humano» del capitán es la causa más probable del naufragio.

Esta noticia y el informe pericial plantean serias dudas sobre la versión del capitán y su sobrino, y apuntan a posibles negligencias por parte de ellos que habrían desencadenado la tragedia. Es importante que se realice una investigación exhaustiva y que se determinen las responsabilidades correspondientes. La vida de 21 personas se perdió en este naufragio y es crucial que se haga justicia en su memoria.

Como abogado experimentado, considero que este caso es un ejemplo claro de la importancia de llevar a cabo investigaciones rigurosas y basadas en pruebas científicas para determinar las causas de los accidentes marítimos. Además, es fundamental que se asegure la transparencia y la imparcialidad en todo el proceso judicial, para que las familias de las víctimas puedan obtener respuestas y encontrar la paz que tanto necesitan.

Redacción

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