Qué pasos hay que realizar para la constitución de una sociedad

En el momento de iniciar el proceso para establecer una empresa necesitarás decidir algunos aspectos importantes. En especial es necesario determinar si se establecerá una sociedad y, en caso afirmativo, de qué tipo. Con la finalidad de ayudarte a agilizar el proceso, a continuación analizaremos los pormenores de cada caso.

Tipos de sociedades más comunes

Aunque existen diferentes tipos de sociedades mercantiles, básicamente son dos las que más a menudo se utilizan. La primera que mencionaremos es la Sociedad de Responsabilidad Limitada. Puedes distinguir fácilmente cuando una empresa en particular está constituida como tal porque la parte final de la razón social lleva las siglas S.R. L o S.L., siendo la última forma la más común. Una de sus características principales es la facilidad con la que se puede constituir, además que ofrece ventajas interesantes a los propietarios. Por ejemplo, los socios no están obligados a responder por las deudas de la sociedad con su patrimonio personal. De hecho, de ahí se deriva su nombre, puesto que la responsabilidad se limita al capital social.

El segundo tipo de sociedades que más a menudo se utiliza es la Sociedad Anónima. Aunque es muy parecida en algunos aspectos a la Sociedad de Responsabilidad Limitada, existen ciertas diferencias significativas. En primer lugar, no se trata de una sociedad encaminada a un emprendimiento, como puede notarse fácilmente por el capital necesario para su constitución. Mientras que en la S.L. solo se requiere de 3.000 €, en la Sociedad Anónima es necesario un mínimo de 60.000 €. Además, está obligada a ser auditada.

Tomando en cuenta las características propias de la empresa que deseas constituir, deberás elegir el tipo de sociedad. En ese momento, estarás listo para empezar con el proceso.

Pasos para constituir una sociedad

Primero, necesitarás una certificación negativa del nombre de la sociedad, la cual podrás tramitar en el Registro Mercantil. El propósito de este documento es acreditar que no existe otra empresa con el mismo nombre, por lo que no hay impedimento para usarlo para tu empresa.

Después, ya que sepas que el nombre elegido está disponible, deberás acudir a la institución bancaria de tu preferencia para abrir una cuenta. Deberá estar a nombre de la sociedad que se constituirá y el banco te entregará un certificado de depósito, con el que comprobarás que cuentas con el capital mínimo de depósito. 

Ahora, es momento de redactar los estatutos sociales, que son los puntos importantes por los que se regirá tu empresa. En este punto es esencial contar con la asesoría de expertos en derecho mercantil, puesto que los estatutos regulan todos los aspectos de la sociedad. Por lo tanto, no es una decisión que deba tomarse a la ligera. De esto dependerá asuntos tan importantes como la participación que tendrás en la toma de decisiones de tu propia empresa. Para que tengas una idea de los pormenores que debes considerar, toma en cuenta que los estatutos deben incluir detalles como la forma de administración, es decir, si habrá un administrador único, un consejo de administración o administradores solidarios o mancomunados. 
Posteriormente, debe realizarse la escritura ante notario, para dar vida a la sociedad y, en consecuencia, a la empresa. Ahora bien, si muchos de los conceptos que hemos mencionado te suenan desconocidos, pide ayuda para la creación de tu sociedad a los abogados expertos. De esta manera garantizas obtener el mejor resultado en el menor tiempo. Así, tendrás un buen comienzo, aumentando las posibilidades de éxito de tu modelo de negocio.

Redacción

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