La noticia sobre el incremento de mujeres magistradas en los órganos judiciales en España en la última década es un avance positivo hacia la igualdad de género en el ámbito legal. Sin embargo, no podemos ignorar que todavía existe una brecha significativa entre hombres y mujeres en las posiciones de liderazgo dentro de la carrera judicial.

Si bien es cierto que el número de magistradas ha aumentado casi un 10%, todavía representan solo el 42,3% del total en los órganos colegiados. Esto significa que la mayoría de las decisiones judiciales siguen siendo tomadas por hombres, lo que plantea interrogantes sobre la imparcialidad y equidad de la justicia en nuestro país.

Además, es preocupante que en el Tribunal Supremo, el órgano de mayor jerarquía en la justicia española, solo el 21,1% de sus miembros sean mujeres. Esto refleja una falta de representación femenina en las instancias más altas del poder judicial, lo cual es una clara muestra de la persistencia de barreras y obstáculos para el ascenso de las mujeres en esta profesión.

La media de juezas superada en la mayoría de comunidades autónomas es un avance positivo, pero también revela que aún hay regiones donde la igualdad de género no se ha alcanzado completamente. Es fundamental seguir trabajando para eliminar los estereotipos y prejuicios de género que persisten en la sociedad y que pueden influir en la toma de decisiones judiciales.

Además de la falta de representación, es importante abordar las condiciones laborales y los obstáculos que enfrentan las mujeres en la carrera judicial. La conciliación familiar y laboral, la brecha salarial y la discriminación de género son problemas que aún persisten y que pueden limitar la participación de las mujeres en puestos de liderazgo.

Es necesario implementar políticas y medidas concretas para fomentar la igualdad de oportunidades en el ámbito judicial. Esto implica promover la formación y capacitación de las mujeres en el sector legal, establecer cuotas de género en los nombramientos y promociones, y garantizar la igualdad de condiciones y oportunidades en el desarrollo profesional.

La presencia de mujeres en los órganos unipersonales es un avance positivo, pero no debemos conformarnos con esto. Es fundamental que las mujeres también tengan la oportunidad de ocupar cargos de liderazgo en los tribunales superiores y en el Tribunal Supremo, para asegurar una representación equitativa y diversa en la toma de decisiones judiciales.

En conclusión, si bien es alentador ver un aumento en el número de mujeres magistradas en España en la última década, aún queda mucho por hacer para lograr una verdadera igualdad de género en el ámbito judicial. Es responsabilidad de todos, tanto del poder judicial como de la sociedad en general, trabajar juntos para eliminar las barreras y promover la igualdad de oportunidades para las mujeres en la profesión legal.