Reapertura de la causa contra Iratxe Sorzabal: ¿Justicia o manipulación?

La reciente decisión de la Audiencia Nacional de reabrir la causa por el asesinato del ertzaina Ramón Doral en 1996 y procesar a la exjefa de ETA Iratxe Sorzabal ha generado un debate sobre la verdadera intención detrás de esta acción. Si bien es importante buscar justicia para las víctimas del terrorismo, también es fundamental asegurarse de que los procesos judiciales sean imparciales y basados en pruebas sólidas.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha sido la impulsora de este recurso, argumentando que existen «elementos indiciarios suficientes» para procesar a Sorzabal. Sin embargo, la Fiscalía ha manifestado que no existen nuevos elementos que justifiquen una nueva línea de investigación y que los esfuerzos policiales ya han sido agotados.

La decisión de la Sala de lo Penal de revocar la conclusión del sumario y enviar el caso de vuelta al Juzgado Central de Instrucción número 2 plantea interrogantes sobre la imparcialidad del proceso. ¿Se está utilizando la justicia como herramienta para perseguir a determinados individuos sin pruebas contundentes?

La Sala argumenta que la participación de Sorzabal en el asesinato de Doral se basa en una «cantada», una carta manuscrita enviada por la propia etarra a la cúpula de ETA. Sin embargo, es importante recordar que estas «cantadas» son confesiones espontáneas y no necesariamente veraces. Además, Sorzabal ya ha sido condenada en otra causa por estragos terroristas basada en una de estas «cantadas».

La valoración de esta «cantada» y otras pruebas documentales debería realizarse durante el juicio oral y no en la fase sumarial. Es en ese momento cuando el tribunal sentenciador podrá analizar la validez y veracidad de dichas pruebas. No obstante, la decisión de la Sala de lo Penal parece anticipar un resultado antes de que se celebre el juicio.

Además, la reapertura de la causa se basa en un nuevo informe de la Guardia Civil que incluye «nuevos elementos indiciarios». Sin embargo, es fundamental cuestionar la objetividad y veracidad de estos elementos, ya que podrían ser interpretados de manera sesgada para respaldar una determinada narrativa.

En resumen, la reapertura de la causa contra Iratxe Sorzabal plantea serias dudas sobre la imparcialidad del proceso judicial. Si bien es importante buscar justicia para las víctimas del terrorismo, no debemos permitir que la manipulación y la falta de pruebas contundentes prevalezcan en estos casos. La justicia debe ser ciega y basarse en pruebas sólidas para garantizar un proceso transparente y equitativo.