El juez confirma la propuesta de juzgar a Rubiales por el beso a Jennifer Hermoso después de escuchar a Montse Tomé

La noticia sobre la propuesta de juzgar al expresidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, por el beso «no consentido» a la jugadora de la selección española Jennifer Hermoso en la final del Mundial en Sidney, es sin duda un caso polémico que merece una reflexión crítica.

En primer lugar, resulta llamativo que se proponga juzgar a Rubiales por un supuesto beso no consentido. Si bien es cierto que el beso en los labios afecta a la esfera de la intimidad reservada a las relaciones sexuales, en particular en el contexto de dos personas adultas, es necesario cuestionar si esta acción alcanza el nivel de gravedad suficiente para ser considerada un delito.

Además, el juez Francisco de Jorge afirma que existió una «acción concertada» por parte de otras personas, como el director deportivo de la selección masculina, Albert Luque, el exentrenador de la selección femenina, Jorge Vilda, y el exresponsable de marketing de la Federación, Rubén Rivera, para presionar a la jugadora a realizar una manifestación pública afirmando que el beso sí había sido consentido. Sin embargo, no se concretan los delitos por los que se les juzgaría, dejando en manos de las acusaciones la tarea de determinarlos.

Es importante destacar que la versión de los hechos presentada por el juez se basa en testimonios y comunicaciones, lo que deja margen para la interpretación y la subjetividad. Además, resulta preocupante que se mencione que las presiones a las que se sometió a la jugadora crearon en ella una situación de ansiedad e intenso estrés, sin profundizar en cómo se llegó a esta conclusión y si existen pruebas que respalden estas afirmaciones.

En este sentido, resulta fundamental garantizar la imparcialidad y la objetividad en el proceso judicial. La presunción de inocencia debe primar y no se puede permitir que se condene a una persona basándose únicamente en testimonios y suposiciones.

Es necesario recordar que la justicia debe ser equitativa y que los delitos deben ser sancionados de acuerdo con la gravedad de los mismos. En este caso, se debe evaluar si el supuesto beso no consentido alcanza el nivel de agresión sexual o coacción, como se plantea inicialmente, o si se trata de un acto de menor gravedad que debería ser resuelto de manera diferente.

En conclusión, la propuesta de juzgar a Luis Rubiales por el beso «no consentido» a Jennifer Hermoso en la final del Mundial en Sidney plantea interrogantes sobre la gravedad del acto y la imparcialidad en el proceso judicial. Es importante que se garantice un análisis objetivo de los hechos y se respeten los derechos de todas las partes involucradas.

Redacción

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