La noticia en cuestión nos informa sobre las declaraciones del exjuez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, en relación a la Ley de Amnistía que se someterá a votación en el Congreso. En primer lugar, es importante destacar que el señor Garzón defiende la constitucionalidad de esta ley, tanto a nivel nacional como internacional.

Sin embargo, considero que es necesario analizar esta postura de manera crítica. La Ley de Amnistía que se pretende aprobar no solo es inconstitucional, sino que también va en contra de los principios fundamentales de justicia y de los estándares internacionales de derechos humanos.

En primer lugar, la Ley de Amnistía busca otorgar impunidad a aquellos que han cometido delitos graves, como los relacionados con el proceso independentista de Cataluña. Esto va en contra del principio de igualdad ante la ley, ya que se estaría permitiendo que los responsables de estos delitos eviten cualquier tipo de responsabilidad penal.

Además, esta ley también va en contra de los principios de justicia y de los estándares internacionales de derechos humanos. La impunidad no es compatible con la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas. La sociedad merece conocer la verdad y que se haga justicia por los actos cometidos.

Por otro lado, resulta preocupante que el señor Garzón defienda esta ley argumentando que es un instrumento válido en periodos de justicia transicional. Es importante recordar que la justicia transicional busca precisamente lo contrario, es decir, garantizar la rendición de cuentas por los crímenes cometidos durante un conflicto o una dictadura.

Además, resulta inapropiado que el señor Garzón inste a los políticos a leer la Directiva Europea contra el Terrorismo para no desnaturalizar el concepto de terrorismo. Es evidente que las protestas tras la sentencia del 1-O no pueden ser equiparadas al terrorismo. Sin embargo, esto no justifica la aprobación de una ley de amnistía que busca otorgar impunidad a aquellos que han cometido delitos graves.

En conclusión, considero que la postura del señor Garzón en defensa de la Ley de Amnistía es errónea y contraria a los principios fundamentales de justicia y de derechos humanos. Esta ley es inconstitucional y va en contra de los estándares internacionales. La sociedad merece una justicia transparente y equitativa, no la impunidad de aquellos que han cometido delitos graves.