1.4.09

La gran incógnita

El artículo 1 de la futura ley del aborto debería haber comenzado dando respuesta a la gran incógnita: ¿cuándo surge la vida? Una vez decidida tal cuestión podría haberse entrado de lleno a tratar hasta qué momento el ser humano puede truncar dicho proyecto vital.
Sin embargo, no ha sido así; ni en España ni en ninguna legislación abortista del mundo. No hay político ni plataforma a favor del aborto que se atreva a determinar cuándo comienza la vida humana y definir sin la menor duda que es en la semana doce, en la catorce o en la veintidós cuando dejamos de estar ante un conjunto de células para estar ante un ser humano.
Alguno pensará que estamos equivocados pues el criterio está perfectamente definido y se basa en la viabilidad del feto: cuando sea viable fuera del vientre materno, ya es una persona. Pero la imbecilidad de tal argumento no puede tomarse en serio, pues es evidente que si al feto se le priva de su medio de vida natural, el vientre materno, y se le arrebata por tanto el alimento y el oxígeno para vivir, morirá; de la misma forma que cualquier ser humano, privados de nuestros recursos naturales, seríamos bastante poco viables. ¿O acaso alguien puede vivir bajo el agua o encerrado en una urna de cristal, despojado de comida y bebida? ¿Acaso alguien puede vivir cuando se le priva de los recursos de vida? Pues el feto tampoco.
Descartado este argumento, no existe precisamente unanimidad en las legislaciones abortistas sobre cuándo surge el ser humano. El creer que en la semana doce, minuto uno, segundo uno, surge la vida como por arte de magia, de forma espontánea, por obra de nuestra ministra Aído, hiere sobremanera la sensibilidad humana.
¿Y no es más fácil pensar que existe vida desde el inicio? ¿No queda resuelta la cuestión, sin subterfugios ni apaños lamentables, al considerar que cuando un espermatozoide fecunda un óvulo surge una vida distinta y nueva, ajena desde entonces a los padres? En efecto, necesita del vientre materno para sobrevivir, pero esa dependencia vital no le hace merecedora a la progenitora del derecho a decidir sobre la supervivencia del niño. También un discapacitado puede necesitar alguien que le alimente, sin que ese alguien tenga el derecho de interrumpir voluntariamente su vida.
La dignidad humana no la dan las semanas que uno lleva viviendo, ni el tamaño que uno tenga, ni si estás dentro o fuera de tu madre. La dignidad humana tampoco la otorga una ley, por mucho que ésta sea capaz de matarnos cuando apenas tenemos días de vida.

4 comentarios:

A las 1 de abril de 2009 17:34 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Francamente bien. Toda la razón. El aborto es un crimen que no tiene justificación. Cuanto antes nos demos cuenta mejor.

 
A las 1 de abril de 2009 17:35 , Anonymous Anónimo ha dicho...

No lo tengo tan claro. Estoy de acuerdo con que dejar abortar a una niña de 16 años sin el consentimiento paterno me parece una barbaridad, pero de ahí a plantear que se eliminen todos los supuestos me parece demasiado.

 
A las 28 de abril de 2009 13:43 , Blogger Alvaro Díaz de Bustamante ha dicho...

En Japón la edad se cuenta desde la concepción. Buen ejemplo de realismo. No hay en el mundo animal hembra, que desee deshacerse de su feto, salvo las feministas abortistas (humanas), que normalmente van contra la pena de muerte. Si la vida empezara desde un determinada semana, ¿qué pasaría en esa semana respecto de las anteriores de gestación...?. Nada. Es para hacer más digerible el aborto. Es terrible que el aborto se considere un derecho en lugar de -en su caso- un accidente. Ejercer un derecho es siempre positivo y satisfactorio. Matar la vida del nasciturus es una barbaridad, por mucho que lo avale el BOE.

 
A las 30 de abril de 2009 16:47 , Anonymous José Fermín Iribarren ha dicho...

No existe debate sobre el aborto. El PSOE quiere aborto libre, incluso para las menores. El PP, tremendamente acomplejado, se niega a ser demasiado radical en la defensa de la vida en este punto, no vaya a ser que le tilden de facha o ultra. No hay más que recordar a Rajoy en el "Tengo una pregunta para usted", cuando titubeó como un niño a la pregunta del aborto. No sabía qué decir, y eso cuando estoy seguro de que es totalmente contrario. pero no se atrevía a ser demasiado duro. Con estos políticos nos hemos topado. Qué vergüenza.

 

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