1.4.09

Caída de las empresas

Los concursos acreedores, al margen de las posibilidades de reflote que tiene para las empresas, evidencian una grave situación de crisis a las que las compañías no pueden hacer frente y deben tirar la toalla. Cada vez que una sociedad se liquida, por muy pequeña que sea, se tambalea los cimientos de nuestra propia economía. Pérdida de puestos de trabajo, de impuestos para el Estado, de adquisición y compra de bienes, frustración en los emprendedores… son muchas las consecuencias del cierre de una empresa.
El pasado mes de febrero fueron 369 los concursos de acreedores presentados, un 149% más que los registradores el mismo mes del 2008. La comunidad que mayor incremento tuvo fue Murcia, con el País Vasco en el lado opuesto.
Cifras que unidas a los datos del paro dan reflejo de la situación en la que estamos. Empresas y trabajadores pierden su puesto en el mercado. Y la expectativa de que ambos vuelvan a encontrarse no parece precisamente cercana.